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viernes, octubre 30, 2009

Boogie, el aceitoso


El estreno de Boogie, el aceitoso, es una buena noticia. Supongo que es esperable que esto se diga desde estas páginas, así que me explico un poco.
Es una buena noticia, independientemente del resultado, que la historieta argentina siga proveyendo de historias y personajes al cine. El cine nacional no ha aprovechado, históricamente, la riqueza de nuestra historieta.
Es una buena noticia después de fiascos como los Patoruzito e Isidoro. Lo es porque, a diferencia de las anteriores, hay respeto por la obra original, entre otras cosas.
Mientras en las Patoruzito y en Isidoro quedaba la impresión de que se había partido de la idea “con los personajes alcanza”, de que el público iba igual, que con pobres historias y situaciones de manual era suficiente.
En principio entonces, con Boogie, película dirigida por Gustavo Cova, la diferencia está en el punto de partida, y esto es independiente de que se llegue a una película lograda o no. Está la intención.



El personaje de Roberto Fontanarrosa es trasladado a la pantalla con sus características: violento, misógino, xenófobo, en un todo políticamente incorrecto. Boogie dice lo que tiene que decir.
Nacido como parodia, puntualmente de Harry el Sucio, con Boogie Fontanarrosa se reía, con crudeza y haciendo crítica social, de los tópicos del cine de género estadounidense, atravesando diversos géneros, trabajando también con el lenguaje de los personajes. La película aprovecha este recurso sirviéndose en varios momentos de las formas estilísticas de distintos géneros. Para destacar es el breve corto onírico psicodélico.
La adaptación de tiras o historietas como Boogie, que se compone de un par de páginas que presentan una situación más que una historia, tienen la dificultad de crearle una historia de larga duración donde pueda insertarse el personaje, tarea de la que no siempre se sale bien parado. Aquí se consigue ensamblar la historia, unas veces mejor que otras, con una buena selección de chistes tomados de las páginas, que van insertándose en la narración, tratando de buscarles el momento adecuado.
Al mercenario Boogie, que ya tiene sus años, le aparece un joven y super eficiente rival, con el que deberá competir por la misma presa, la mujer despechada de un mafioso, testigo clave en el juicio contra éste. Mucha violencia, física y verbal, profusión de sangre, y hasta sexo. Una de elecciones de punto de partida entonces, es que Boogie, el aceitoso es un personaje para adultos, rechazando la infantilización a que tiende la animación en general.
La forma elegida para la animación tiene algo que recuerda a la gráfica de Fontanarrosa. Aparte la obvia semejanza, hay algo en la forma de moverse de los personajes que remite al estilo del autor, como si la animación estuviera recordándonos en todo momento que estamos dentro de una parodia.



Destaquemos también que están bien en las voces -otro punto difícil, cada uno de nosotros tiene “su voz"- Pablo Echarri como Boogie y Nancy Dupláa como Marcia.
Boogie el aceitoso, más allá de algún altibajo, consigue ser entretenida, divertida, respetar al personaje y al autor, y en consecuencia al público. Traernos al Boogie que hemos leído. Queda la sensación de que no se ha intentado hacer, como en casos anteriores, “una película”, sino una película de Boogie, que no es lo mismo.

http://www.boogielapelicula.com/




lunes, marzo 24, 2008

Imaginadores


Una ventana, nieva en el exterior, desde el interior unos personajes observan la desolación afuera. Difícil no sentir una especie de conmoción cuando estas imágenes tan conocidas por todos nosotros cobran vida, se animan. Qué decir cuando se acerca caminando lentamente bajo los copos de nieve que caen, con la ya clásica figura creada por Solano López, el Eternauta, en su traje aislante, con su respiración sonoramente marcada. Comienza Imaginadores, precisamente un viaje a la imaginación de nuestra historieta y sus creadores.


La historieta es una manifestación cultural, artística, muy importante en Argentina, destacada a nivel mundial, que sin embargo no tiene en el país el reconocimiento que merece. Una rica y vasta historia, prestigiosos autores que reciben los mayores premios en el exterior, influencia internacional que llegó a conocerse como Escuela Argentina. Sin embargo, para los medios locales nuestra historieta casi no existe -salvo contadísimas excepciones-, y para las publicaciones culturales la historieta no parece ser cultura. Apenas si algunos libros se han ocupado de recoger su historia, de analizarla, de ponerla en contexto, y poco más.
El cine nacional tampoco tuvo una nutrida relación con la historieta, con muy pocas adaptaciones y un puñado de documentales puntuales. Panorama muy distinto al del cine estadounidense, siempre propicio a las adaptaciones, a prestarse mutuamente temas, historias y personajes. La llegada del largometraje documental Imaginadores, de Daniela Fiore, viene un poco a llenar ese vacío. Es un homenaje a nuestra historieta, da voz e imagen a sus creadores y, yendo más allá, juega con la animación dando movimiento por primera vez a algunos clásicos personajes.


Imaginadores se sustenta en dos líneas: un repaso a la historia de nuestra historieta y el homenaje a los grandes creadores que la forjaron, focalizando en algunos puntos. Concentrándose en la historieta seria -por distinción del humor-, aparecen Oesterheld, Alberto Breccia, el tano Hugo Pratt, como nombres destacados, influyentes. Editorial Frontera, Skorpio, Fierro, como puntos de referencia de momentos y cambios. En el recorrido el homenaje se va tiñendo de nostalgia, por aquella edad de oro pasada, más aun visto desde hoy, cuando el mercado, la actividad editorial, se retrajo hasta casi desaparecer. Estas sensaciones provienen seguramente de que varios de los realizadores y animadores son historietistas ellos mismos, herederos y producto de esa historia y esos nombres, y a su vez víctimas de la situación a la que se llegó.
Para ponernos en perspectiva de entrada, la película comienza con el testimonio de Javier Doeyo, el editor que más está haciendo por el rescate de nuestra historieta clásica, opinando sobre la situación actual, con pibes que leen manga y superhéroes, quedando la historieta argentina para los "viejos lectores", aquellos que crecieron a la luz de su etapa más importante. De ahí a recorrer esos años, a través del testimonio de importantes historietistas y periodistas especializados, recordando a los que ya no están, celebrando los logros y buscando alguna explicación para lo que se perdió. Tiempos en que las revistas tiraban cientos de miles de ejemplares, de pibes que esperaban la salida de una revista, como se cuenta en una anécdota, de Trillo viendo el mismo día las primeras páginas de El Loco Chávez y de Un tal Daneri, por Altuna y Breccia, de posibilidades para publicar y de distintas políticas editoriales. Pero también de falta de respeto a los autores, de secuestro de originales, de diversas causas para la decadencia. Un sabor agridulce deja el balance.


Imaginadores dinamiza los testimonios con una estética de historieta, componiendo viñetas en pantalla con los entrevistados y dándoles movimiento, acompañándolos con sus personajes, animando. Y en la animación está precisamente la perla, más todavía para los fanáticos, ya que varios personajes son animados por primera vez, en varios separadores, e incluso en alguna escena. Apropiadamente el personaje que hace de guía por el mundo de la historieta es el principal imaginador, el Sr. López, que anda abriendo puertas de un lugar a otro. Podemos apreciar al Eternauta, Nippur, Boogie, Daneri, Cybersix, Clara de Noche, Sonoman, entre otros. ¡Cuánto nos estamos perdiendo! ¡Cuánto se podría hacer!


Hay omisiones en el documental, algunas notorias, otras tienen que ver más con gustos o criterios personales. Se dice en el mundo del cine que las excusas no se filman, se puede agregar que en la historieta no se publican. Se me ocurre que aun en sus carencias Imaginadores es un reflejo de la actualidad de nuestra historieta, y también de nuestro cine. Uno imagina un presupuesto acotado, costos altos, aspectos que limitan ciertas posibilidades. Argentina exportó historietistas como exporta futbolistas, y no todos fueron accesibles para la producción. Hay también egos varios, temas de derechos. Son cuestiones que afectaron a la realización, como también a la publicación de historietas en el país. Por eso creo que refleja un estado de cosas, y no es casual que Imaginadores aparezca en un momento en que la historieta argentina está tratando de resurgir.
En los momentos finales aparecen testimonios de autores jóvenes, integrantes del mítico fanzine Catzole, a su vez realizadores y animadores de la película. Julio Azamor, Salvador Sanz, Javier Rovella son parte de los autores que están volviendo a publicar, como decía antes son los herederos de los creadores argentinos, los que se formaron con una manera de hacer y entender la historieta. Por eso hay cariño por la historieta en la realización de Imaginadores, y entre el homenaje y la nostalgia, el Sr. López deja abierta la puertita para el futuro.




http://www.imaginadores.com.ar/

http://imaginadoreseldocu.blogspot.com/


viernes, enero 11, 2008

Casi una leyenda


Soy Leyenda (I Am Legend, Francis Lawrence, 2007) es de esas típicas películas que dejan sensaciones encontradas, que proponen una buena dosis de entretenimiento, algunos apuntes interesantes, junto a resoluciones pueriles y subrayados varios.
Basada en la novela homónima de Richard Matheson, también reaviva el constante debate sobre las adaptaciones, haciendo algunas elecciones que subvierten el original.


Robert Neville (Will Smith) es el último hombre sobreviviente a una epidemia que asoló el mundo, el último al menos en New York, y el último sano, ya que la ciudad está habitada también por los infectados, convertidos en una especie de vampiros, que sólo salen al caer el sol. Neville, científico y militar, pasa sus días vagando por la ciudad, acompañado por su perra Sam, en busca de provisiones y algo de entretenimiento, mientras transmite una señal convocando a otros sobrevivientes. También caza vampiros, para experimentar con ellos en busca de una cura.

En la novela desde un principio Neville se encuentra acorralado en su casa, rodeado a las noches por los vampiros que pretenden matarlo. En la película Neville es liberado, ya que los vampiros desconocen su domicilio; pasa de presa a cazador. Se pierde en principio un clima angustiante y opresivo, algo que será coherente con otras elecciones del guión.
Las imágenes de Smith, con su arma y su perra, vagando por destruidas calles de New York, van dando cuenta de la desolación, de la angustia y soledad del último hombre. Pero como si Lawrence (quien ya no había conseguido dar con el tono en Constantine) no confiara en la potencia de las imágenes, recurre a gruesos subrayados, como las patéticas escenas con los maniquíes en el Video Club, inútil y cursi.
Algo similar ocurre con los enfrentamientos con los vampiros, que aunque consiguen su propósito de aterrarnos, con buen manejo del suspenso y la acción, no terminan de cerrar, hay algo que hace ruido. Como señala Horacio Bernades en su crítica en Página/12, la digitalización de los vampiros no favorece a la película, ya que "irrealiza aquello que, de tan físico, debería casi poder olerse", los deshumaniza por completo, y los acerca a la fantasía. Podemos recordar a Exterminio (28 days later, Danny Boyle, 2002, con la que inevitablemente pierde en la comparación) que con un tema similar resolvía esta cuestión escamoteando las imágenes de los infectados, pero su aterradora presencia se hacía insoportablemente inminente.


Hablaba de elecciones de guión, y de como el personaje pasa de presa a cazador. Neville es un científico, busca la cura, por lo tanto es el portador de la esperanza, y en un arranque de ese individualismo tan típicamente yanqui dice "no voy a permitir que esto suceda", cuando decide quedarse en la ciudad en cuarentena; el héroe, la esperanza del género. Individualismo coherente con cierta forma de ver y hacer cine (de vivir), donde importa más el destino de uno o unos pocos, que el del resto de la humanidad. Coherente con el misticismo barato, tan apreciado por mucho cine de Hollywood, que irrumpe en la película (no es casualidad), contradictorio además, que imagina una esperanza divina, aunque sea para unos pocos, a pesar de que miles de millones hayan sido exterminados, en una suerte de reedición de diluvio universal encarnado esta vez por un virus; claro que siempre están los que merecen ser salvados, gracias a Dios.

Y Neville será leyenda, aunque por motivos bien distintos a los que propuso Matheson. Y a nosotros nos queda la sensación, una vez más, de que se desaprovecha una buena historia. Una película que podría haber sido leyenda.



Primera página de Mark Para completar, una mención a la historieta argentina, que tiene su obra derivada de Soy leyenda, aunque más correcto es decir que se inspira en El hombre omega (The Omega Man, 1971), anterior adaptación al cine de la novela. Se trata de Mark, creación de Robin Wood y Ricardo Villagrán, que apareció en la revista El Tony en 1976. Mark también era un sobreviviente de una hecatombe, aunque no estaba solo, ya que en su deambular se cruzaba con otros hombres, incluso comunidades de ciencia avanzada, a la vez que combatía a los mutantes que odiaban a la humanidad. Columba llegó a publicar dos libros recopilatorios. Es otra de esas historietas que esperamos alguna vez sean reeditadas.


domingo, octubre 14, 2007

Polvito de estrellas


Me hubiera gustado ir a ver Stardust, la adaptación cinematográfica del relato de Neil Gaiman ilustrado por Charles Vess. Lamentablemente a los distribuidores locales se les ocurrió estrenarla sólo en versión doblada, olvidando la preferencia del público argentino. Tal vez crean que se trata de una película para los más chicos, aunque la obra original haya sido publicada por la línea Vértigo, como un cuento de hadas para adultos. Pero fue estrenada como apta para mayores de 13 años, por lo que hay que pensar que los distribuidores suponen que los adolescentes no quieren leer, o no saben, o no quieren esforzarse en leer y hay que facilitarles la tarea de ver una película. Habrá que esperar a la edición en DVD para poder apreciar la obra tal como fue concebida. Como todo parece ser negocio hoy en día, hay que hacerles ver a los distribuidores lo equivocado de su decisión, simplemente no pagando la entrada por un producto (de esto se trata) que no respeta a su público.


jueves, agosto 30, 2007

Los Simpson La Pelicula - Pasando factura (o dona)


Finalmente llegó la película los Simpson. Después de años de exitosas temporadas de televisión, de la espera de los fans, de rumores varios. Demoró, más aun teniendo en cuenta que series menos trascendentes estrenan su película apenas con un par de temporadas a cuestas. Pero, por otro lado, ¿hay obligación, es necesario hacer una película? ¿Agrega algo? Está claro que el elevado nivel de calidad de la serie cargaba de enormes expectativas la espera de la película, como si debiera tratarse de una maravilla. Bien, no lo es, ni obligación tiene de serlo, alcanza, y sobra, con ser una buena película, que sí lo es.


Existía también el temor de que no fuera más que un capítulo extendido, con algún toque efectista buscando algo de espectacularidad. Los realizadores, un equipo de importantes guionistas que participó de la serie, parecen despreocuparse de expectativas, obligaciones y fanatismos varios, para contar una historia con características propias, aun derivando de la serie. LSLP elige concentrarse en la familia Simpson y sus relaciones conflictivas entre sí y con el entorno, haciendo algunos pequeños ajustes en los personajes. Esta concentración lleva a una menor participación de los secundarios, que alternan protagonismo en la serie, quedando aquí como partícipes de los innumerables gags.


Con Homero como protagonista, de él derivarán los problemas para Springfield y para la familia. En uno de sus habituales actos de desidia, contamina el lago de Springfield, lo que lleva a que la ciudad sea aislada con un domo. El plan siguiente es borrar a la ciudad del mapa, decisión tomada al azar, entre otras posibilidades, por el presidente Schwarzenegger, quien alega que fue elegido "para tomar decisiones, no para leer". La crítica social y política habitual en Los Simpson se hace presente, como su incorrección y su burla a la cultura y las taras de su país. Pero como decíamos, la preocupación principal es la relación de los miembros de la familia entre sí, para extenderse a la relación del espectador con los personajes. En el inicio, Homero, viendo en el cine una película de Itchy & Scratchy, se pregunta por qué pagar por algo que se puede ver gratis en televisión. Y luego nos pregunta directamente a nosotros, apuntándonos. Precisamente, no vamos a ver más de lo mismo. Hay algo distinto en la presentación de los personajes que descoloca, que incomoda, que interpela al público.


No es nuevo que la desidia y la imbecilidad de Homero causen todo tipo de problemas, ni que tenga una relación conflictiva con su familia, sin embargo en la película esto está presentado con un tono que, sin desdeñar el humor, parece más sombrío. Homero se ha convertido en un fenómeno popular, un ídolo cartoonesco, y en algún punto de su trayectoria la crítica que vehiculizaba parece haber quedado neutralizada. La percepción que el público tiene de Homero es puesta en cuestión desde la relación, la mirada, de su familia.
Mientras Lisa hace campaña de concientización ecológica, Homero será el causante del desastre; aunque que su conducta se oponga a la corrección de Lisa es lo habitual en la serie. Más notorio es el cambio producido en Bart o Marge. Marge duda de tener un hombre así a su lado, al punto de irse. Bart cambia sus constantes burlas hacia su vecino Flanders por una relación afectuosa y de cierta admiración, al darse cuenta del cariño y cuidado prodigado por este a sus hijos, lo opuesto a lo mostrado por Homero. De esta forma, Homero queda solo, aislado, como consecuencia de su conducta.


De alguna manera parece decirse que hay otras implicancias, distintas a lo que por años vimos en una serie plagada de humor, una especie de pase de factura. Homero necesitará de una suerte de iluminación para darse cuenta de que importa preocuparse por el prójimo, única manera de salvar su mundo.




jueves, julio 26, 2007

El Arca y el burrito



La misma semana que se estrenó Isidoro, llegó a la cartelera El Arca, otra película argentina de animación, dirigida por Juan Pablo Buscarini. Con una semana de retraso en realidad, ya que Harry Potter acaparó las salas y obligó a la postergación, cuando ya estaba la gráfica en la calle. Algo que suele sucederle al cine argentino. Afortunadamente, El Arca acierta en todo aquello en que falla Isidoro, demostrando que se puede hacer buena animación nacional.




Tomando el bíblico relato de Noé, El Arca se mete de lleno en la convivencia entre los animales, lo que da pie muchas situaciones distintas, y dispara la comicidad. Ahí están, carnívoros y herbívoros en una tregua, mientras pasan los días en un arca que se asemeja a un crucero. Precisamente un crucero de placer cree que es el viaje el león Xiro, que como rey debería encargarse de cuidar la armonía entre los animales, pero anda más preocupado por pasarla bien que otra cosa. De esto se aprovechará el tigre Dagnino, para intentar hacerse con el trono, con la ayuda de otros depredadores, entre los que se encuentra una sensual pantera negra. Menos interesante es lo conflicto arriba, entre los hombres y mujeres , y sus disputas producidas por el largo viaje, aunque levantan el puntaje para los humanos dos polizones que se meten entre los animales.




Puestos a comparar, El Arca supera a Isidoro en todos los aspectos: en guión, construcción de personajes, en ideas, en humor, en técnica de animación, en definitiva, como entretenimiento. Pero lo peor para el playboy es que pierde frente al Arca en lo que más debería ganar: en picardía. Ahí está Xiro, exigiendo viajar con la mejor leoncita, mientras se anda revolcando, o ya en el arca, yéndose detrás de la pantera. Xiro tiene, en ese sentido, más de Isidoro que el propio Isidoro animado. Hay en El Arca más referencias sexuales que en la película del rey de la noche. Basta ver las breves apariciones del burrito, impagables guiños al público adulto. Los personajes andan deambulando por el arca y, de pronto, por una puerta de un camarote sale el burro, caminando lentamente con mirada algo canchera, tras él sale una hembra, de otra especie, que enfila para otra lado con disimulo. Así se repite, siempre con hembras de distintas especies. Hay más picardía en estas breves escenas del burro que en toda Isidoro La Película.




Para el final, una página de historieta que tiene la misma idea que una escena de El Arca, ¿casualidad?. Hay en la película unos personajes escépticos que rehúsan subir al arca, el unicornio y otros animales fantásticos se quedarán en tierra. La página pertenece a la historieta Locuras de viejo, guión de Ricardo Barreiro y dibujo de Alberto Dose, publicada en el número 15 de la revista Fierro. En esta historia una pareja se encuentra dialogando en medio de altos pastos, que los cubre parcialmente. Escépticos, se niegan a creer en Noé y su arca. Finalmente salen del pastizal para revelar que se trata de Centauros.





miércoles, julio 25, 2007

Botarates


Al comienzo de la película nomás, Isidoro se aparece en un evento multitudinario volando en un globo aerostático, megáfono en mano, para suplicar a su tío, el Coronel Cañones, que le restituya la mensualidad que le acaba de cortar. Es una escena patética, donde Isidoro se humilla ante una multitud con un discurso lamentable. Queda así presentado el personaje de la manera en que lo entienden los realizadores, como un imbécil.



Isidoro (personaje y película) continuará con sus imbecilidades. Acto siguiente, el Coronel, hastiado, lo obliga a elegir entre enderezarse y quedarse, o adelantarle la herencia y que se vaya de la casa. El piola toma la guita (discusión de diablito y angelito mediante) y se raja, para gastarla en un crucero con la barra (lo más entretenido de la película, si se quiere)... y quedar luego en la calle. El argumento sigue con una aventurita muy pobre y mal resuelta que, a falta de imaginación, apela a la cita James Bond, como si hiciera falta.


Todo esto hace aun más evidente la animación precaria, movimientos y tomas mal resueltos, problemas narrativos, humor ineficaz. En definitiva, todo bien flojito, muy pobre. Algo esperable después de las dos películas de Patoruzito. Está claro que a los productores sólo les interesa en negocio rápido y fácil, sin demasiado trabajo, dando por descontado que pueden embaucar a la gente, que va a ir igual por la chapa del personaje. Como si hubieran sido aconsejados por el propio Isidoro Cañones.


El Isidoro original era un personaje cuya única preocupación era vivir de joda y sin trabajar, la timba, el alcohol y la noche; que lo vivía al tío con su mensualidad (a la espera de la herencia), embaucándolo de tanto en tanto, muchas veces con la complicidad de Cachorra. Un tránsfuga en busca del negocio fácil, un chanta (que muchos confunden con un estereotipo porteño) capaz de engañar a cualquiera con tal de sacarle dinero y seguir de farra. El personaje animado queda reducido a algo así como un adolescente inconsciente e ingenuo, sólo preocupado por "vivir la vida", un playboy ATP, todo en versión lavadita.



Uno no ha leído todo Locuras de Isidoro, y lo leído hace tiempo se pierde en la memoria, así que es difícil saber qué cosas puntuales tomaron de las historietas. Llaman la atención, por ejemplo, las canciones elegidas, viejos temas de Francis Smith más propios de un programa de humor barato que del rey de la noche, que uno no imaginaba acompañado por el ritmo de "de boliche en boliche". Sin embargo se ve que los guionistas leyeron algunos numeritos, ya que hojeando viejas revistas doy con con Isidoro moviéndose al ritmo de esta música berreta, más algún otro cuadrito que también aparece en la película. Lástima que hayan tomado sólo las viñetas, y se hayan olvidado del personaje.



Mientras tanto en los quioscos no hay nada nuevo, salvo los infaltables libritos para colorear que acompañan el estreno de cualquier película que pueda gustarle a los chicos. Siguen apareciendo las reediciones de las viejas historietas de Locuras de Isidoro, actualizando alguna palabrita acá, algún nombre allá. El número de julio, el 505, se titula Los reyes de la noche, y presenta a Cachorra envuelta en una relación con un pretendiente bastante chanta, una situación que también está en la película.




martes, julio 17, 2007

El show de los 4F


Los 4 Fantásticos y Silver Surfer (Fantastic Four: Rise of the Silver Surfer, Tim Story, 2007) es una película entretenida. Conviene empezar diciendo esto, porque ahora voy a señalar algunos aspectos negativos, y puede dar la impresión de ser una crítica puramente en contra. También es cierto que 4F2 resulta más entretenida en tanto menos pretensiones se tengan. Diseñada como producto de entretenimiento al fin, se las ingenia para meter los condimentos necesarios, y cumplir. Parece eso, una película hecha para cumplir.


Como en las cosas hechas para cumplir, se hacen los deberes, y se pone lo que dice el manual. Bastante acción, algo de suspenso, un villano por aquí, una chica para el romance por allá, algún equívoco para para matizar la trama o poner un poco de humor, y más toques de humor, que siempre quedan bien. Pero es todo tan evidente en su función, que no nos involucra del todo, no produce empatía. Es todo más bien chato, puede decirse que unos minutos de Spider-Man (cualquiera) tienen más espesor que Fantastic Four (cualquiera). Queda para esta última el tipo de producción menor que en su momento señalé para Ghost Rider.


El mundo está en peligro, llega Silver Surfer, heraldo de Galactus, el devorador de planetas. SS preparará a la Tierra para su destrucción. Pero la amenaza, para el espectador, rara vez va más allá del enunciado, en lo que tal vez sea la falla más notoria. Otro síntoma es la inclusión de Victor Von Doom, como "el villano", absolutamente forzada, al límite de lo verosímil. De la misma manera fallan los toques de humor, algunos por previsibles, otros simplemente por fallidos, por más que pegue alguno, como el vapor que sale de Johnny cuando encara a la chica.


Comencé diciendo que era una película entretenida, pero después de escribir estas líneas tal vez deba corregirme; o no, por ahí el día que la vi estaba en uno de esos días en que uno está más complaciente, y se puede disfrutar de una peli menor, que al fin, no pretende otra cosa. Ah, el cameo de Stan Lee está muy bueno.


viernes, junio 22, 2007

Exterminio 2



Había expectativa por ver Exterminio 2 (28 Weeks Later), después de las similitudes con El Eternauta en la primera película y, sobre todo, como marcamos en una entrada anterior, por las semejanzas encontradas en las últimas películas de Danny Boyle, aunque ahora el director desempeñe el rol de productor junto al Alex Garland -guionista de la anterior-, quedando la dirección a cargo del español Juan Carlos Fresnadillo. Y puestos a buscar semejanzas, alguna aparece, aunque sea forzando un poco la cosa (o no, dados los antecedentes).


Si bien la primera escena puede recordarnos al Eternauta, una familia y amigos encerrados en una casa, rodeados por la muerte que portan los infectados, se trata más bien de un homenaje a La noche de los muertos vivos, la primera película de zombis de George Romero, saga de la que Exterminio es deudora. Tras esta secuencia, impactante, que es contemporánea con los hechos de la primera película, la acción salta a 28 semanas después, tal el título original. Los infectados han muerto de hambre, y en Londres se ha instalado una zona de seguridad, resguardada por el ejército de Estados Unidos, donde se agrupan sobrevivientes y gente que retorna al país. Zona en cuarentena donde, paradójicamente, la portadora de esperanza puede serlo también de condenación. La seguridad que da el ejército no es del todo efectiva (punto un poco forzado tal vez), y cuando se desate la epidemia va a reprimir a mansalva, sin discriminar infectados de sanos, en un caos fuera de control. La referencia a Irak es ineludible. No es casual que algo similar se haya visto en The Host, la película coreana recientemente estrenada, donde el ejercito yanqui interviene, poniendo en peligro a la población local, con total desprecio, para atacar un problema originado por ellos mismos en el pasado.


Hay algunos cambios en esta segunda película, cambios en la manera de construir el terror. En Exterminio había un caos impredecible, un avance informe e incontrolado de los infectados, una sensación de desasosiego y desesperanza para los sobrevivientes. En esta secuela, por momentos la carga recae sobre el infectado-zombi Robert Carlyle, que salteándose unos pasos en la escala romeriana, parece haber dejado el voraz descontrol por alguna forma de inteligencia. El clima de absoluto desamparo, de inminente peligro, uno de los fuertes de la primera entrega, se cambia aquí por un controlado efectismo, para lo que Exterminio 2 apela a viejos truquitos del género, desplazamientos furtivos, en profundidad de campo, con ayuda de rápido montaje. Pero sobre todo, dotar al personaje de Carlyle de ubicuidad, al estilo de los célebres personajes del terror, que parecen no tener dificultad para aparecer en cualquier lado, desconociendo toda noción de tiempo y espacio.


Volviendo a El Eternauta y posibles semejanzas, se puede empezar por el grupo de sobrevivientes deambulando por la desierta ciudad, enfrentando ocasionales enemigos, para comenzar a forzar algunas similitudes con la clásica historieta de Oesterheld. Se puede pensar que los personajes huyen del bombardeo de Londres, como fue bombardeada aquella Buenos Aires, o que ese parque de diversiones, con su calesita, especie de trampa, guarda alguna similitud con la glorieta de Barrancas de Belgrano. Más llamativo es que una escena decisiva tenga lugar en un subte, como aquella de Plaza Italia, o que los personajes se encaminen a un estadio, mutando el Monumental de River por Wembley, si bien es cierto que los estadios vacíos dan bien, cinematográficamente hablando. Con la infección amenazando con extenderse, y la saga sirviéndose de convenciones del género, no sería de extrañar una continuación. Tal vez en ella los sobrevivientes habiten en cuevas.


miércoles, mayo 16, 2007

Spider-Man 3, de héroes y villanos


Hay algunos preconceptos a la hora de entrar a ver una película de superhéroes, positivos y negativos. Uno espera, por supuesto, una buena dosis de entretenimiento, acción, vértigo, una historia fluida, que es a lo que nos tienen acostumbrado estas entregas. Atenta contra esto cierto esquematismo del género, lugares comunes, repetidos, que parece difícil evitar, algo de lo que hablaba en la entrada de Ghost Rider. La duda es si la película nos sorprenderá, si captará nuestra atención con algo más que pirotecnia. ¿Cómo sortear la estructura básica, o al menos servirse de ella sólo como soporte, no como hilo principal? Ya en las versiones anteriores Sam Raimi conseguía superar esta limitación profundizando en los conflictos de sus personajes más que en sus peripecias.


En Spider-Man 3 redobla la apuesta, multiplicando los personajes secundarios y los villanos, y con ello los problemas para el siempre atribulado Peter Parker. Es que además de enfrentarse como Spider-Man al nuevo Goblin, a Sandman y Venom, su vida personal se complica también. Como fotógrafo periodístico, sus sutento, tiene ahora competencia. Y en su vida amorosa, la leve aparición de Gwen amenaza la estabilidad de su romance con Mary Jane. Parece demasiado y, ciertamente, por momentos lo es, ya que Raimi no consigue profundizar en todas las líneas y algún personaje queda algo desdibujado. A favor, la habilidad del director para ensamblar las piezas, y hacerlo con notorios cambios de registro, de la acción al romance, de ahí a la comedia -ver las muy graciosas escenas con J. Jonah Jameson-, de uno a otro.


Lo más interesante tal vez sea la ambigüedad que abarca a los personajes, héroes y villanos, alejándose de la idea más convencional y pueril del género de un bien y una maldad intrínsecos a cada uno. Si en el principio de la saga la frase "un gran poder implica una gran responsabilidad" era el punto en que giraba la transformación de la vida del adolescente Peter Parker, y luego qué hacer con ese poder y esa responsabilidad, aquí se extiende el concepto, ya que los súper-poderes pueden caer de manera aleatoria a cualquiera, y el uso final que se haga de ellos puede depender de motivaciones o justificaciones más personales que de una moral superior. Así, los papeles de héroe y villano son intercambiables, incluso para Spider-Man, cuyos cambios de personalidad están más allá de la influencia del simbionte extraterrestre. Porque si aleatorios son los súper-poderes, no menos azaroso es el reaparto de virtudes y defectos que nos tocan, ni los golpes que pega la vida, y las posibilidades de enfrentarlos. De ahí que resulte conmovedor el diálogo (no damos detalles) entre Peter y Flint Marko -ya no Sandman-, que se aleja de todo maniqueísmo, y sutilmente instala la idea de una causalidad social. No es poca cosa.