miércoles, marzo 07, 2007

El tiempo que resta y el señor que traduce los títulos de las películas



Es sabido, una película sobre un personaje que padece cáncer no es lo más atractivo para el público en general, pianta-público se dice. Poco importa la calidad de la película en cuestión, prevalece una idea prejuiciosa de que el cine debe se entretenido (como si un drama no pudiera serlo). Peor aún si el título es El tiempo que resta, que resta público. Mejor cambiarlo por uno más optimista, Tiempo de vivir (Le temps qui reste, 2005), porque tratándose de un film del siempre interesante François Ozon conviene estrenarlo.

A Romain le detectan un cáncer fulminante, le quedan tres meses de vida. Elige no hacer tratamiento, inútil. Ozon se concentra en el personaje -un impresionante trabajo Melvil Poupaud, marcando el deterioro con su cuerpo. Sin ampulosidad, ni morbo ni golpes bajos, el director va acompañando a Romain en un proceso en el que intenta llegar a una íntima comprensión de lo que le sucede, algo, al fin y al cabo, universal.

Melvil Poupaud y Jeanne Moreau

Volviendo al tema de las traducciones de títulos, más allá del humor con que pueda tomárselo, dice algo del estado de cosas de nuestra cartelera. Lo primero sería preguntarse por qué no se confía en el título original. ¿Acaso Ozon y los productores franceses no lo eligieron para su estreno local? ¿Es el público argentino más tonto que el francés? Sucede que el cine es tomado como simple mercancía, poco importan las cualidades de un film, sino buscar el gancho en el título, aunque se llegue a desvirtuar la intención original de los autores. Total, qué importancia tiene... Adjudicarle un sentido positivo a una película que no va en esa dirección, es también un engaño. Había mencionado esto en la entrada de La conquista del honor, otro aberrante título que invierte el sentido de lo que se va a ver, al cambiar el origina Las banderas de nuestros padres, mucho más sugestivo y rico en interpretaciones. En ese caso, busca darle un tono heroico a una historia que plantea como la mentira se instala en la base de la construcción de la heroicidad y el espíritu patriótico. Hay en la actitud una subestimación y un menosprecio por la inteligencia del público. E incluso puede producirse el efecto contrario, uno puede dejar pasar una buena película por dejarse llevar por los imbéciles títulos que les ponen acá. Como decía, tiene que ver con el estado de la cartelera que tenemos. Si los distribuidores suponen que el título de una película nos va a espantar, a pesar de ser el elegido por los autores, aunque se trate de un film clásico y convencional, o de una película que vaya dirigida a un espectador un poco más exigente, difícilmente traigan cine de propuestas arriesgadas en serio. Así estamos.

Por suerte Liniers identificó al responsable de estos atropellos, y lo expone en su tira Macanudo. Aquí dejo constancia:




martes, marzo 06, 2007

Desde el ringside



Mientras pasan los créditos finales de Rocky Balboa, a izquierda de pantalla, a la derecha hay un cuadro en el que se van sucediendo imágenes de gente que reproduce los movimientos de Rocky, están en las escaleras del Museo de Arte de Filadelfia, lugar de la conocida escena de la película. Hay personas de todas las edades, suben corriendo, saltan con los brazos en alto, hacen movimientos de box, soga, flexiones, contentos de jugar a ser Rocky. Esta participación de la gente, su público, es una clave para acercarse a esta nueva entrega de Sylvester Stallone, a treinta años de la primera.


Recuerdo haber ido a ver Rocky IV con un grupo de amigos -se veían así esas películas. A sala llena, cuando las salas eran todavía enormes. Se hablaba, se reía, se gritaba. Recuerdo ver gente de pie, gritando, vivando a Rocky mientras le hacía el aguante a la mole rusa. Con la pantalla recargando la adrenalina, la sala era como una extensión del ringside. Con una incipiente cinefilia, uno ya comenzaba a ver que la película no era tan buena como la multitud vociferante parecía pensar. Pero estaba claro que el público presente estaba ahí para otra cosa, para disfrutar de un evento.

Rocky es un ícono de la cultura del entretenimiento, que de alguna manera pertenece al público. Es una de esas películas que suelen ser homenajeadas y parodiadas. Algunas de sus escenas, como la de las escaleras, son inmediatamente reconocibles. La música de Bill Conti es también reconocible de inmediato, y es una de esas melodías que al aparecer enseguida predispone para lo que se va a ver, como acomodando el cuerpo. Poca música de películas produce al instante de oírla esa electricidad en el cuerpo, asociada indeleblemente a las imágenes y sensaciones que recordamos, como puede darse con Star Wars y alguna otra, pero no mucho más. Tal vez esté ligado a la edad en que uno ve ciertas cosas, pero también a una época pródiga en producciones, personajes y figuras del entretenimiento, una época en que, por ejemplo, se veía una de Stallone o una Schwarzenegger.

Rocky Balboa es una película plenamente consciente de su relación con el público. Como lo es Stallone del lugar que ocupa Rocky, y del que tiene él mismo dentro de la cultura popular. Al punto tal que personaje y actor/autor -Stallone dirige esta y es el autor de toda la serie- están fundidos, y la historia se refiere a ambos. El viejo boxeador, ex-campeón mundial, al que el imbatible campeón actual le da una oportunidad de pelear, parece ser el actor, en busca de una nueva figuración en las grandes producciones. Rocky contando sus anécdotas de ring a los comensales de su restaurante Adrian's, está también rememorando las viejas películas, con nostalgia los tiempos pasados. Como el boxeador, Stallone también brilló en los ochenta, y aquí agradece a su público. Sí, gran protagonista de aquella época, con esas películas que sabían llenar salas y generar expectativa, Stallone vuelve al que es "su" personaje, y Rocky Balboa se vuelve un entrañable homenaje a aquellos años, a un cine popular, un auto-homenaje de quien sabe cuál fue su lugar y un guiño cómplice al público que supo seguirlo y quererlo.


Ah, la película. Muy similar en su construcción a la primera, al boxeador por el que nadie da un peso se le presenta "la" gran oportunidad, que asume con dignidad. Elemental, llena de lugares comunes, sensiblera, busca avanzar sorteando algún bache, e incluso tiene algunas resoluciones estéticas y técnicas algo torpes. Pero claro, probablemente a la gente del ringside esto no le importe.




jueves, marzo 01, 2007

Mayor y menor, de Chanti

Nuevo fondo de pantalla en Historieteca



Chanti es el seudónimo del humorista gráfico Santiago Gonzalez Riga. Nació en Mendoza en 1970. Su primera publicación data de 1986 cuando tenía 16 años. En 1991 comienza a publicar profesionalmente su primera historieta: Mate y Bombilla, en el Diario de Cuyo de San Juan, para luego publicar en otros medios cuyanos. En Buenos Aires publicó en el diario La Prensa y durante varios años en la revista Billiken Video y revista Apertura. Actualmente sus trabajos aparecen en la revista dominical Rumbos, La Valijita de Billiken y desde 1996, en la revista de la Fundación Vida Silvestre Argentina. Y en las revistas: Vivir Nuevos Tiempos y El Cuaderno de los Padres, de Madrid, España. Ha recibido diferentes premios provinciales por sus historietas, y cuentos infantiles. En el año 2005 recibió el Premio Santa Clara de Asís por su historieta “Mayor y menor”. Chanti es miembro fundador de Banda Dibujada, Movimiento Cultural para la Difusión de la Historieta Infantil y Juvenil. También es miembro fundador del Círculo del Cuadrito, asociación de historietistas de Mendoza. En el 2006 fue distinguido por la Legislatura de Mendoza, por su aporte artístico y social.

Mayor y menor se publica en la revista Rumbos, que sale con diarios del interior y es la segunda en mayor tirada del país. "La historieta trata sobre las relaciones entre dos hermanos, que no son las mismas cuando uno es mayor y otro es menor. Siempre hay ventajas y desventajas, depende del lugar que ocupemos en nuestras familias. El mayor tiene la ventaja de ser el que sabe más, pero también carga con más responsabilidades y muchas veces, con las culpas ajenas. El menor es el más mimado por los padres, pero tiene que estar a merced del más grande. Mayor y menor, una historieta que refleja las situaciones de todos los que hemos disfrutado y sufrido un hermano."

Sitio oficial
www.chanti.com.ar

Sitio no oficial
www.freewebs.com/chantiweb

Más fondos de pantalla en
http://www.historieteca.com.ar/wallpapers.htm


martes, febrero 27, 2007

Trillo al por mayor


Carlos Trillo
Que Carlos Trillo es uno de los más prolíficos guionistas no es ninguna novedad, como no decimos nada nuevo si afirmamos que es uno de los mejores del mundo. Lamentablemente, la mayoría de su producción de los últimos años permanece desconocida para nosotros. Dentro del repunte editorial del año pasado, que se puede apreciar en el balance 2006, el nombre de este gran autor argentino aparece varias veces, afortunadamente. Entre el rescate de su producción en el exterior, la reedición de algún clásico, nuevas historietas publicadas, e incluso entrevistas, pasando por varios sellos editoriales, hubo Trillo al por mayor. Falta mucho, claro, dada la calidad de su trabajo, y la cantidad que nos queda por leer, pero por algo se empieza.

La editorial en que más presencia tuvo fue Ivrea, que comenzó a publicar dos series de libros. Ya hablé en una entrada anterior de El Negro Blanco, junto al dibujante García Seijas. El otro título es Sik Bird, que será publicado en tres tomos, una historieta con arte de Juan Bobillo que tuvo gran éxito en Europa. Recién salió el primer libro, que permite ver una muy interesante historia de intriga urbana, y hace que impacientemente se espere el segundo. Ivrea también publicó una breve entrevista al guionista en el primer número de la revista Lazer Extra.  

Más libros. La editorial rosarina Puro Comic se abocó a republicar Borderline, una historieta de ciencia ficción postapocalíptica, dibujada por Eduardo Risso. La historia será reunida en cuatro libros, de los que ya salieron dos. En el segundo comienza una interesante entrevista en la que Trillo repasa su carrera y sus gustos. Doedytores publicó Breccia Negro Versión 2.0, una recopilación de historietas del Alberto Breccia, dos de las cuales tenían guión de Trillo.

Acaba de salir el libro 11 de la Biblioteca Clarín, recopilación completa de Las puertitas del Sr. López, dibujada por Horacio Altuna. Esta es una de las obras maestras de Trillo, una pieza clave dentro de la historieta adulta, una muestra de su capacidad artística y reflexiva.


Trillo y Grillo Pasando a las revistas, la sección de historietas de Comiqueando, de Domus Edtitora, también tuvo a Trillo, con una historieta creada para la publicación: Burnsutti & Muñithers, dos editores intentan hacerse importantes en el mundo de la historieta. Pero si de protagonismo se trata, ahí está la revista Fierro que, por supuesto, trae a Trillo, como guionista y también ¡como personaje! Trillo y Grillo es la historieta, dibujada por Oscar Grillo, en la que guionista y dibujante vuelven a su infancia sin perder los rasgos adultos. Hablando de niñez, la revista infantil Genios también lo incluye, con la historieta del robot Torni Yo, junto a Maicas y Gustavo Sala. Lo dicho, Trillo al por mayor.


lunes, febrero 26, 2007

Parque Chas

Nueva página en Historieteca

Parque Chas es un barrio de la Ciudad de Buenos Aires, conocido por el raro trazado de sus calles, en el que más de uno puede desorientarse. Este carácter extraño sirvió de inspiración al guionista Ricardo Barreiro para ubicar allí toda clase de sucesos extraños. La serie fue dibujada por Eduardo Risso, en un trabajo extraordinario. Fue un éxito y es una de las historietas más recordadas de la revista Fierro, en su primera época.



Parque Chas consta de once capítulos, y se publicó en Fierro desde el Nº 36, de agosto de 1987, hasta el 47. En 2004 fue recopilada completa en un libro publicado por Ediciones Puro Comic.



Sección Historietas
http://www.historieteca.com.ar/historietas.htm


jueves, febrero 22, 2007

Iwo Jima, Eastwood y Ernie Pike


Ernie Pike, por Hugo Pratt En una de las historietas de Boogie el aceitoso que aparece en el libro publicado el mes pasado, el mercenario conversa con un personaje que añora los viejos tiempos, la segunda guerra, cuando el enemigo estaba claramente identificado. Nazis o japoneses, se sabía quienes eran los malos, estaba claro en el cine y en las historietas. Salvo para el Ernie Pike de Héctor Germán Oesterheld, quien no veía malos, sino víctimas, historias a ser contadas, en las que tanto un nazi como un yanqui son hombres comunes, con familia y afectos, puestos en una situación extrema, extraordinaria, con un enemigo común: la guerra.


Clint Eastwood De este espíritu están imbuidas las nuevas películas dirigidas por Clint Eastwood: La conquista del honor (Flags of Our Fathers) y Cartas desde Iwo Jima (Letters from Iwo Jima). Centradas en el ataque a la isla de Iwo Jima, la primera se enfoca desde visión estadounidense y se centra en la famosa foto del izamiento de la bandera, mientras que la segunda corresponde al lado japonés, retratando la vivencia de los defensores de la isla. Como en Ernie Pike, tras los elementos que se encuentran, hay historias a ser develadas, una foto en el primer caso, cartas en le segundo.




La foto de los soldados izando la bandera de Estados Unidos fue un símbolo de heroísmo, y cuenta incluso con un monumento. La conquista del honor, desafortunado título local, que invierte el sentido, para Las banderas de nuestros padres, cuenta la historia de la toma de esta fotografía, y como fue usada para insuflar espíritu patriótico, y recaudar fondos, en la golpeada economía norteamericana, al ser reproducida por todos los medios posibles. Tres soldados son llevados de gira por el país, por haber participado en la foto, como héroes de guerra. Pero la historia tras la foto no era cierta, o era parcialmente falsa, ya que el fotógrafo no pudo registrar el izamiento original tras la toma del monte, y recién pudo fotografiar un segundo izamiento, realizado tranquilamente por estos soldados.



Alternando tres tiempos, el presente en que investiga el hijo de uno de los soldados (libro en que se basa la película), el ataque a la isla y la gira de los soldados, Eastwood va despojando a la leyenda de sus capas de heroísmo fatuo. Poco tienen de héroes estos muchachos, meros instrumentos de intereses oscuros escondidos detrás de discursos encendidos (qué otra cosa es un soldado). Desmontando la construcción, mostrando las distintas piezas en la elaboración de sentido, y los resultados del montaje vistos en el campo de batalla, sufridos en la carne, la contraposición desnuda toda la crueldad de la hipocresía. La mentira como motor del sentimiento patriótico. En los tiempos que corren, no es poca cosa.



La conquista del honor del honor cuenta con producción de Steven Spielberg, y es interesante hacer una comparación con su película bélica, Rescatando al soldado Ryan (Saving Private Ryan, 1998). En las dos hay un desembarco, recibido por el fuego enemigo. Más espectacular en el caso de Spielberg, en Normandía, preocupado por meternos de lleno en el medio del combate, que siempre tiene una dirección, un lugar al que avanzar, una meta. En el caso de Eastwood, parece reinar la desorientación, no nos metemos de lleno en el combate, porque no sabemos por dónde entrar. Los marines de Spielberg parecen ponerle el pecho a las balas, los de Eastwood parecen estar ahí para recibirlas. La foto cuenta la epopeya de los de Spielberg, la película, como lo haría Ernie Pike, la historia de los que murieron en la arena negra.

Foto de Iwo Jima


Cartas desde Iwo Jima presenta el lado japonés de la historia, de los defensores de la isla, organizada por el General Tadamichi Kuribayashi (Ken Watanabe). Contada desde este personaje, y principalmente desde los ojos de Saigo (Kazunari Ninomiya), muestra el inevitable camino a la derrota.



Saigo es un panadero, llevado contra su voluntad a servir en el ejército. Típico recurso oesterheldiano, el hombre común, ordinario, puesto en una situación extrema, extraordinaria. Empeñado en sobrevivir para conocer a su hijo nacido mientras el estaba enrolado, Saigo deberá enfrentar no sólo el peligro enemigo, sino la necedad de sus propios oficiales. Testigo privilegiado de la decadencia de una forma de vida, Saigo desanda el camino por los túneles cavados para la defensa, mientras Eastwood va logrando un clima de desaliento, que por momentos trae a la memoria las potentes imágenes de La delgada línea roja (The Thin Red Line, 1998).




Hay una escena que resume el espíritu de la película, y el concepto de Oesterheld de la guerra como el enemigo común a todos. Los japoneses capturan a un soldado estadounidense. El coronel Nishi, ex atleta olímpico en Los Ángeles, lo interroga, en inglés. Tras cierto resquemor, al encontrar puntos de contacto, las barreras comienzan a diluirse, y Sam, tal su nombre, y Nishi, entablan diálogo. El coronel encontrará luego una carta, de la madre de Sam, que leerá. La carta, escrita por una madre en Oklahoma, para su hijo en Iwo Jima, leída en japonés por Nishi, produce el raro efecto de fundir a todos en un mismo sentimiento, de borrar diferencias, de hacerlos a todos víctimas de la misma circunstancia.




Basada en las cartas Kuribayashi y de soldados japoneses, uno puede pensar en Ernie Pike entre los investigadores que desentierran la bolsa que contiene las cartas que quedaron en Iwo Jima, y lo imagina indagando la historia del panadero que lucho allí, como la de tantos otros, buscando al hombre detrás del anónimo uniforme.



miércoles, febrero 21, 2007

Fontanarrosa: carta a los lectores


ampliar para leer "Finalmente, la mano derecha claudicó. Ya no responde, como antaño, a lo que dicta la mente." Así comienza la carta a los lectores que se publicó edición del domingo 14 de enero de la revista Viva, del diario Clarín, en la que este grande anuncia que ya no podrá dibujar. Fontanarrosa viene padeciendo hace tiempo una enfermedad que va limitando paulatinamente su capacidad física. Con su creatividad intacta, se le hacía cada vez más difícil plasmar sus creaciones en dibujos, hasta que finalmente su mano ya no pudo. Anunció, como un consuelo para nosotros, sus seguidores, que seguirá escribiendo los textos de sus tiras y chistes, que aparecerán con el arte de dibujantes amigos. De sus chistes se ha hecho cargo Crist, y del entrañable Inodoro Pereyra el dibujante Oscar Salas, en un estilo parecido al del autor.

No hay mucho para decir, que no sea expresar la tristeza que produce lo que le pasa al Negro Fontanarrosa, a quien consideramos nuestro, como un patrimonio nacional. Una sensación de injusticia, de impotencia, para alguien que ha dado tanto. Fontanarrosa es sencillamente uno de los más grandes humoristas gráficos que ha dado Argentina, tierra pródiga en ellos. Pocos han conservado durante tanto tiempo un nivel tan alto de producción continua, con una capacidad de observación envidiable y un agudo sentido del humor. Y eso sin hablar de su faceta de escritor, donde destaca con un estilo único. Afortunadamente seguiremos leyendo sus chistes, y su Inodoro Pereyra, para reír un poco de este país que nos tiene mal, pero acostumbráus.


En una de esas extrañas coincidencias que se dan, el 15 de enero apareció Boogie el aceitoso, otra de las grandes creaciones de Fontanarrosa, en un libro de la Biblioteca Clarín de Historieta. Unas 250 páginas de historietas de este impenetrable mercenario, con altas dosis de humor negro. Un muestrario de la capacidad creativa de Fontanarrosa, buceando en distintos temas, con humor desopilante y siempre ingenioso, con una aguda visión de la realidad, en definitiva, un sentido del humor profundamente inteligente. Boogie es también un testimonio de época, exponiendo de una manera ácida prejuicios y taras varias, sin temores ni "corrección política", algo que un grande como Fontanarrosa puede hacer acertadamente. Altamente recomendable, en este caso un punto a favor para la Biblioteca Clarín. ¡Qué lo parió!


miércoles, febrero 14, 2007

Legión


Hay algo raro en la portada de Legión que llama la atención, mas allá de la estupenda ilustración de Salvador Sanz. Tiene que ver con el profundo contraste entre lo extraño y lo cotidiano. Una figura misteriosa, con un fondo en llamas, los arcos del Abasto, y abajo, asomando, un taxi porteño. Ya queda presentado el escenario, algo pasa en Buenos Aires; y además, con ese sugerente título, queda capturado el interés.

Es que cuando este tipo de ficciones ocurren en Argentina tienen otro sabor, acostumbrados como estamos a que sucedan siempre en otros lugares. El terror en este caso, donde Salvador Sanz (guión y dibujo) propone la aparición de seres provenientes de algún arcano lugar, al mejor estilo de las ficciones de H. P. Lovecraft. Como en Lovecraft, hay sutiles conexiones entre nuestra realidad y un recóndito mundo escondido, cuerdas que al ser pulsadas desencadenan la aparición de ominosos seres, que invaden la ciudad como una ola de muerte.

Género poco transitado por aquí, Sanz se vale de distintos recursos para crear el clima necesario a una historia de terror. Saltando del blanco y negro al color, con una paleta que marca el clima oscuro y tenebroso de la historia, variando las tonalidades, como en la impecable secuencia de la lluvia de sangre. Pero tal vez lo más destacable sea la lograda narración de estilo cinematográfica, algo buscado por el autor como denota ese título "Salvador Sanz presenta" que aparece avanzadas las páginas. Lograda con variedad de encuadres y planos, con ritmo, con tiempo para el detalle, y para la creación del clima y el suspenso necesarios al género. Pero hay algo más que logra Sanz, y es sugerir los sonidos, elemento imprescindible en una buena película de terror. Legión parece escucharse, y lo consigue a fuerza de narración sin necesidad de apelar a onomatopeyas y textos, con el sonido sugerido por imágenes y secuencias. Con movimiento y sonido, Sanz construye la historieta como pensando en una película.

Publicada por Ivrea, Legión es una de las agradables sorpresas que dejó el 2006. Tal vez se le pueda objetar que es corta, que podría haber tenido más páginas, más desarrollo. Aunque, decir que algo nos deja con la sensación de querer que dure más es, definitivamente, un punto a favor.

Sitio de Editorial Ivrea
http://www.editorialivrea.com/


martes, febrero 13, 2007

Borat, desnudando la cultura


Una de esas sorpresas que cada tanto presenta la cartelera, una de esas rarezas infrecuentes, Borat (Borat: Cultural Learnings of America for Make Benefit Glorious Nation of Kazakhstan, 2006, Larry Charles) es también una de las películas más graciosas vistas en mucho tiempo. Lo que es mucho decir para este falso documental que tiene un contenido revulsivo.



Borat Sagdiyev, el segundo mejor periodista de la TV de Kazajstán, viaja a los Estados Unidos, para aprender de su cultura en beneficio de su gran nación. Representante de una imaginada cultura primitiva, Borat (el comediante inglés Sacha Baron Cohen) se ufana, inconsciente, de toda clase de prejuicios, es misógino, xenófobo, y dice cualquier cosa que pueda sonar políticamente incorrecta. Suelto en Estados Unidos, confrontado a todo tipo de personajes, no hace más que desnudar prejuicios e hipocresías.

Filmado como un falso documental, una road movie trucha, Cohen se hace pasar por Borat, y entrevista gente como si fuera periodista de Kazajstán, gente que se permite decir cualquier cosa. Borat pregunta, y obtiene respuestas contra judíos, gitanos y homosexuales, entre disparates varios. Disparates dentro del tono cómico de la película, claro, porque luego dejan un sabor más amargo y preocupante. Como esa escena donde en un estadio de rodeo en Texas, donde Borat apoya la guerra, y grita que Bush "debería beber la sangre de cada hombre, mujer y niño de Irak" mientras es ovacionado por el público. Personaje cómico en sí mismo, Borat acumula gags, como la imperdible pelea con su productor, desnudos en el hotel, o los momentos referidos a Pamela Anderson, que son realmente desopilantes. Cómica e inteligente, Borat es una de esas perlitas que aparecen de vez en cuando, y que hay que aprovechar.





jueves, febrero 08, 2007

Apocalypto: una aventura entre los mayas




Mel Gibson vuelve al pasado, como ya lo hiciera con Corazón Valiente y La pasión de Cristo, vuelve al tono épico, a la reconstrucción realista, y la inclusión de elementos fantásticos en el relato. Apocalypto es una película de aventura, de acción, con un ritmo incesante, dentro de un marco que apunta al realismo, y un trasfondo que habla de la condición humana.

En Apocalypto el escenario es la selva donde se asientan tribus indígenas y una decadente cultura maya, la época el siglo XVI. Cómo ya lo hiciera con La Pasión... el director busca realismo haciendo que los actores hablen en el idioma que corresponde a los personajes, en este caso un dialecto maya. Hay una impresionante reconstrucción escenográfica de la ciudad imperial, vestuario, extras. Como lo hiciera con Jesús, aquí también las imágenes son de una enorme crudeza, cercana al gore, sin escamotear violencia y sangre, aunque a veces caiga en la exageración. A pesar del empeño puesto en la reconstrucción, hay que decir que no es el rigor histórico lo que se busca.


La anécdota es simple, una tribu vive tranquilamente en la selva, cazan y se divierten, hasta que son atacados ferozmente por un grupo de cazadores del imperio. Destruida la tribu, son llevados a la ciudad para ser vendidos o sacrificados. Esto es en la primera parte, en la segunda, Garra de Jaguar, el protagonista, consigue escapar y corre para salvar a su familia que quedo escondida, mientras es perseguido por la selva por un grupo de cazadores.


Decía que el acento está puesto en la aventura, más que en un estudio histórico o antropológico. Gibson se sirve de condimentos caros al género de aventuras, como el exotismo, los paisajes y lugares peligrosos, la travesía, los villanos malvados, un destino final ominoso. El viaje riesgoso, la entrada de los personajes a la ciudad maya, la cantidad de personajes que intervienen, el clima de extrañeza, pero sobre todo, la escena del sacrificio, remiten a uno de los clásicos del cine de acción y aventura de las últimas décadas: Indiana Jones; el corazón en la mano del chamán nos recuerda a El templo de la perdición. De la misma manera, toda la secuencia de la huida y persecución en la selva tiene ecos de películas como Rambo o alguna de Schwarzenegger. Ritmo trepidante, idas y vueltas, el ambiente como elemento participante de la acción, la astucia para salir adelante, acción pura. Como los habitantes de esta selva encuentran lo necesario para vivir en ella, Gibson encuentra ahí mismo, y en las páginas de un mínimo manual de historia, lo necesario para contar una aventura.


Hay un trasfondo, como decía, que está en las anteriores películas del director, y que podría explicar su afición por mostrar extrema violencia, crueldad y escenas sangrientas explícitas. Gibson parece pensar que el hombre es un ser violento, y sustenta esta idea en cualquier libro de historia, que chorrea sangre en cualquiera de sus páginas. Está en la historia, ¿corresponde no mostrarlo? Los mayas que cazan hombres, matan, y violan mujeres en Apocalypto, no son distintos de los ingleses que traicionan, abusan, matan, y quieren aplastar al pueblo escocés en Corazón Valiente, ni de los romanos que flagelan con fruición a Jesús. Se trata del avasallamiento del más fuerte al más débil, al que le queda la sumisión o la reacción. Siempre el mismo escenario, basta ver lo que pasa ahora en Irak.

Mientras veía la película pensaba en lo extraño que es ver una película protagonizada por indios exclusivamente. Hemos visto películas históricas hechas en distintos países, fabulosas y fastuosas recreaciones de época. ¿Quien cuenta la historia de los indígenas? ¿Quién da voz a los mayas, aztecas o incas? Eternos extras de la historia y de las películas, relegados al contraplano. Ciertamente no será Gibson quien lo haga, pero tiene la virtud de haber imaginado un relato en sus escenarios, de haber hecho posible la aventura tradicional entre su gente, de haberles dado, por un rato, el papel protagónico, la posibilidad de ser protagonistas de una historia.


miércoles, febrero 07, 2007

Comiqueando Extra Color



Nueva etapa para la revista especializada Comiqueando, a partir de su número de diciembre, cambiando el Edición Especial por el Extra, ¡y con el agregado de color a todas sus páginas! A esta buena noticia hay que sumarle el anuncio de que a partir de marzo saldrá bimestralmente.

Si en la entrada anterior sobre El Amante hablaba de una revista necesaria, qué decir sobre Comiqueando, y lo que representa para la historieta y su divulgación, ya que siempre se ha caracterizado tanto por darle cobertura en sus diferentes manifestaciones, como en los temas que se relacionan con ella. En los últimos años se ha podido encontrar publicaciones que hablen del omnipresente manga y de anime, o de superhéroes, pero mucho más escaso es el material acerca de nuestra historieta, o de autores europeos, incluso estadounidenses fuera del mainstream. Sobre todo esto se ocupa Comiqueando, una verdadera fuente de conocimientos, en un campo que es mucho menos accesible que el cine. Pero sobre todo hay una actitud de respeto hacia la historieta como arte, algo no tan frecuente, y que no excluye el entretenimiento.

Dónde leer sino, y hablando sólo de este número, una nota -completísima- sobre Alack Sinner, una de las mejores historietas argentinas. O un repaso por la obra de un gran autor italiano, como Milo Manara -y que no se basa en su vertiente erótica. O un artículo sobre Calvin y Hobbes, esa divertida tira estadounidense. O una entrevista a un grande como Leonardo Manco. Entre otras notas, que además cuentan con ilustraciones originales de artistas argentinos.

Como si todo esto fuera poco, y por el mismo precio, también trae historietas. Continúa la sección Comix Trip con trabajos originales, sección a la que también llegó el color.

Repasando el sumario uno se da cuenta de que los temas que trata Comiqueando no están en ningún otro lado, casi como si se hablara de un mundo extraño. ¿Cuanta gente habrá oído hablar de Alack Sinner? Sí, una revista como Comiqueando es algo necesario.


Sitio de Domus Editora
http://www.domuseditora.com.ar/


lunes, febrero 05, 2007

Quince años de Amantes



Número 175 En diciembre pasado, con su número 175, la revista El Amante/Cine celebró sus 15 años. Un logro enorme en este país, por el tipo de revista, por lo que es y por lo que no es. Una revista cultural, un lugar de reflexión, con identidad propia y toma de posición, una revista de cine alejada de los costados más banales que nos pretenden meros consumidores. Una revista necesaria.

El Amante es un lugar de encuentro cinéfilo, con gente que disfruta del cine, ni más ni menos. El cine como arte, como medio de expresión, de reflexión sobre el mundo, sin por eso volverse academicista ni renunciar a todo lo que el cine ofrece como entretenimiento. En el otro extremo ideológico de una industria que nos quiere consumidores acríticos, pura adrenalina, y lejos de la celebración de taquillas y presupuestos como sinónimo de calidad, o de la difusión de la estrella de moda contribuyendo a la maquinaria publicitaria.

Un lugar de encuentro decía. Una buena película siempre genera ganas de comentarla, de charlar con un café o una cerveza de por medio, y no siempre tenemos con quien, o quien lo haga con la pasión y los conocimientos de un cinéfilo. El Amante ofrece la posibilidad de ese encuentro, virtual en este caso, con otros cinéfilos. Comentar, discutir -un clásico ya la saludable costumbre de publicar una crítica a favor y otra en contra de la misma película-, compartir alegría o desencanto por algo, insultar a algún redactor que nos parece que dice un disparate, y aprender, por supuesto. Sobre todo reflexionar, pensar el cine.

¡Felicitaciones a El Amante! Brindamos por muchos más.


Sitio de El Amante/Cine
http://www.elamante.com/



sábado, febrero 03, 2007

Kinara por Gaitán

Nuevo fondo de pantalla en Historieteca



Ilustración de Kinara realizada por José Luis Gaitán, autor de la historieta junto al guionista Federico Velasco. Kinara es una historia de aventuras realizada al estilo manga, situada en un imaginario Japón feudal. Fue publicada en libro por Domus Editora en diciembre de 2006.

"Cuando su padre es asesinado por el malévolo Urog, Kinara es expulsada del clan por decidir ir en busca del asesino y desafiar la autoridad. Acompañada por su amigo Laoten ambos se embarcan en un viaje que los lleva a recorrer casi toda la tierra de Eruand en busca de su enemigo."


Sitio del autor
http://www.jlgaitan.com.ar/

Más fondos de pantalla en
http://www.historieteca.com.ar/wallpapers.htm



jueves, febrero 01, 2007

Vacaciones macanudas



De vuelta de las vacaciones, después de disfrutar de un poco de mar y arena en familia, como se aprecia en la foto. Lamentablemente se termina rápido.

Dejo una tira de Liniers, extraída del libro Macanudo 4, publicado en diciembre por Ediciones de la Flor. Lectura ideal para el ocio veraniego y la mente despejada por el entorno playero. Entre muchas que merecen comentarios, pongo esta para sumarnos a Enriqueta y Fellini en el crepúsculo estival, situación que ilustra muy bien la sensación de los que ya volvimos...





lunes, enero 15, 2007

De competencia taquillera y salas incompetentes



En la entrada sobre El laberinto del Fauno decía que posiblemente ésta se ubicara entre lo más interesante de 2007, algo prematuro tal vez, pero que habla no sólo de las virtudes de la película sino también de la pobreza de un cine repetitivo que últimamente se presenta en nuestra cartelera. Indudablemente lo que vemos y no vemos tiene que ver con una cuestión de mercado, y con políticas que desde distintos intereses determinan lo que nos es accesible o no. El 2006 vio la confrontación de temas contrapuestos, con puntos como la cuota de pantalla y el cine nacional y los intereses de exhibidores y distribuidoras.
Algunas de estas cosas pensaba la semana pasada mientras veía dos películas de reciente estreno.


El descanso (The Holiday, 2006), la nueva comedia romántica de Nancy Meyers, se estrenó el jueves pasado. Como corresponde a una película que cuenta en su elenco a Cameron Diaz, Jude Law, Kate Winslet y Jack Black, tuvo las mejores salas y recibió suficiente atención mediática. Una agradable y amena comedia, que se desenvuelve bien aunque es algo despareja; convencional, es cierto, pero en definitiva consigue lo que se propone. Y hagamos una mención a los protagonistas, impecables.
Pero el interés para este comentario está en uno de sus personajes, un viejo guionista llamado Arthur Abbot (Eli Wallach). En un par de escenas desliza algunas líneas añorando los viejos tiempos, cuando hacer cine era distinto, tiempos en que la taquilla no era vista como una "competencia de beisball", y una película no estaba obligada a ser un éxito en la primera semana para sobrevivir en las salas.
Tal vez llame la atención en una película decididamente comercial, pero está claro que estas películas son las que más presiones reciben a la hora de acomodar contenidos a presuntas expectativas del público, según la opinión de gerentes financieros.
Estamos sometidos a esta visión del cine como mercancía. El éxito de una película se mide por el desempeño en boletería y no por su calidad. Se da la recaudación del primer fin de semana como indicador de éxito, sinónimo de calidad, cuando sólo nos habla de la expectativa creada y de lo bien que trabajó el departamento de publicidad. Mientras, películas valiosas, de menores recursos, desparecen rápidamente.
La tímida voz de Abbot, alguien pasado a retiro, es también la de alguien que ama el cine.


Por otro lado, y en otro lado, vi Nevar en Buenos Aires, película argentina de Miguel Miño. Una especie de Thriller psicológico, con una doble historia con algo de onírico, y como trasfondo una acuciante realidad social.
Nevar en Buenos Aires, un título de inmediata referencia a la historieta para cualquier lector, que remite al Eterntauta y su nevada mortal en Buenos Aires, con la ciudad desolada. Nada de esto hay en la película, de no ser por la desolación de la sala. No es de extrañar, el Tita Merello no es precisamente un complejo atractivo. Junto al Gaumont parecen complotarse para boicotear al cine argentino. En el Tita Merello el sonido es pésimo, algo que tratándose de una película argentina es decisivo. Es inadmisible que no puedan distinguirse los diálogos. Es frecuente escuchar después de una función en estas salas quejas por lo malo del sonido en el cine argentino, así, generalizando. No, no es el cine argentino, son estas salas. La paradoja es que el Instituto de Cine apoya al nuevo cine, invierte en subsidios y créditos, impone la cuota de pantalla, pero descuida algo fundamental: publicidad y promoción, distribución y exhibición. Se producen muchas películas por año, pero poca gente se entera de los estrenos. Las salas que dependen del Instituto no están en condiciones de competir, no atraen público. Y si una política que tienda a acrecentar el público, las discusiones por los espacios de pantalla se quedan sin argumentos.


martes, enero 09, 2007

A Sherlock Time se le escapó una



Nuevo libro de la Biblioteca Clarín, el número 7, otra decepción. Sherlock Time, un clásico de nuestra historieta, surgido de esa reunión cumbre entre Héctor Germán Oesterheld y Alberto Breccia. Ya no es cuestión de ensañarse con los errores, más que bronca comienza a dar pena. Que no se respete el formato original apaisado, ya es una petición de fanático, y en esta edición se han remontado páginas que originalmente ya eran verticales. Que haya que forzar la vista para leer algún cuadrito, distinguir algún dibujo, parece norma de la colección. Este al menos está bastante mejor que el Sargento Kirk / Ernie Pike.

Pero este libro, que iba a ser una recopilación completa de los once episodios de Sherlock Time, no lo es. Y no lo es porque hay una historia que aparece dos veces, por lo tanto, hay una que falta. Sí, hay una historieta repetida, en un error que un principiante que publica un fanzine difícilmente cometa, porque le importa lo que hace.


Algunos años atrás salió una edición completa de Sherlock Time, publicada por Colihue. De mayor tamaño (más cara, claro), se podía apreciar correctamente la obra. Las páginas verticales con su diseño, y las apaisadas, ¡apaisadas!, por lo que había que voltear el libro. Gustosamente. Por cierto, el capítulo faltante es el titulado, en la edición de Colihue, La trampa. Vaya ironía.


lunes, enero 08, 2007

El laberinto del Fauno



Después de un par de semanas finales de escaso cine, el nuevo año empieza fuerte, con ocho estrenos. Entre ellos El laberinto del fauno, producción española dirigida por el mexicano Guillermo del Toro, que estará entre lo más interesante del año. Eeehhh, no será un exageración, en la primera semana... bueno, como viene la cosa últimamente, no vamos a tener demasiado que la supere, al menos en el terreno en que se mueve El Laberinto... Lo seguro es que estará dentro de esa puñado de títulos que se preseleccionan para armar el listadito de lo mejor del año.

Ha terminado la guerra civil en España. Ofelia se dirige con su madre, embarazada, a reunirse con su padrastro, un capitán del ejercito destacado en una zona montañosa y boscosa donde subsisten guerrilleros. Ofelia, de trece años, lleva su carga de libros, cuentos de hadas, y sobre todo su capacidad de imaginación. Al llegar al lugar, la niña se encontrará con el Laberinto, hogar del Fauno, quien le encargará una serie de pruebas...



Ofelia se aboca al cumplimiento de las pruebas, enfrentando seres fantásticos, en muy logradas escenas en las que del Toro consigue crear inquietantes climas, manejando el suspenso con elementos de los géneros del terror y la fantasía, algo de lo que ya había dado muestras en sus películas anteriores. En paralelo se desarrolla la lucha entre los militares y los rebeldes, en donde el capitán Vidal (en un destacable trabajo de Sergi López) dará rienda suelta a toda su crueldad.

En una ambientación que parece propicia, bosques con algo de mágico, lo interesante es cómo del Toro trabaja las dos líneas de su historia, alternando los momentos de realidad con los de fantasía, en un registro que los confunde, los integra, y por momentos los hace intercambiables. El mundo fantástico es el refugio de Ofelia, frente a la orfandad, el clima hostil y la severidad de su padrastro (figura de cuento de hadas), ¿es su imaginación o es real? La puesta contribuye a darle entidad real a este mundo oculto, sensación que se refuerza a medida que se incrementa la de irrealidad en torno al capitán. Fundamental en esto es la composición de Sergi López, un Vidal de una crueldad extrema, que parece transfigurarse en un ser fantástico, un ogro, a medida que avanza el relato. Pero del Toro maneja esta ambigüedad sin perder nunca de vista el material que tiene entre manos, esa guerra fraticida de triste recuerdo, y consigue moverse en el doble registro que nos permite meternos en el mundo de fantasía sin olvidar el trasfondo real de la historia. Un poco como Ofelia, y como ella y por ella, es mejor creer en fantasías.


domingo, enero 07, 2007

Anillito



El mundo está en peligro, un señor del mal se ha hecho poderoso y reina apoyado en el terror y la oscuridad, con la magia negra como aliada. Pero hay una esperanza, depositada en un joven del que hablan las profecías, un humilde campesino que deberá hacerse cargo de un objeto legado del pasado. Para cumplirla deberá llegar al otro lado, a las montañas. El rey oscuro tratará de impedirlo, enviando primero a unos seres de oscuridad, y luego a sus semihumanos esbirros. Pero el joven no estará solo, contará con la ayuda de un noble caballero -que esconde un secreto-, un arquero, y una bella dama.


No, no, no estoy contando El señor de los anillos, sino Eragon, dirigida por Stefan Fangmeier, estrenada el jueves pasado. El adolescente campesino Eragon encuentra un huevo de dragón, y eso lo convierte en la esperanza de los que resisten al oscuro rey Galbatorix (Malkovich en escasos minutitos de pantalla), que esperan el retorno de los nobles jinetes de dragones. Mientras aprende a volar su dragón, dragona para ser exactos, irá recorriendo el camino hacia el encuentro con los vardenos, el pueblo rebelde. Su destreza como jinete se pondrá a prueba en la inevitable batalla final.

Versión menor que emula los títulos basados en Tolkien, todo en Eragon parece ser una forma reducida y pobre de las películas de Peter Jackson, si hasta Eragon parece una reducción de Aragorn. Subproducto, es de esas películas que uno ve de chico o adolescente cuando quiere más de lo mismo que ha disfrutado, y poco reparos pone. Hecha con profesionalismo, y buena calidad técnica, ofrece apenas un discreto y previsible entretenimiento. La historia, los personajes, los climas, las actuaciones, los efectos, la espectacularidad de escenas y hasta de paisajes, todo parece pertenecer a una producción de segunda, lavada. Allí donde Jackson pone el acento en los personajes, provocando interés por ellos más allá de la situación en la que se encuentren, Fangmeier no consigue darle carnadura a los suyos, pálidos habitantes de su historia. Para ejemplo, la batalla final, climax, empequeñecida frente a la comparación con otras películas contemporáneas. No es que se esté obligado a la comparación o imitación, a la grandilocuencia o la espectacularidad, pero los referentes de la propia película invitan al juego. Ah, además, Eragon se anuncia como trilogía.


sábado, enero 06, 2007

Tristes noticias de fin de año




El 30 de diciembre falleció Héctor Sídoli. Junto a Guillermo Guerrero era el motor de la de la revista Lúpin, donde desarrollaba sus creaciones. La revista cumplió 40 años en 2005, y fue homenajeada con sus autores por el Museo de la Caricatura Severo Vaccaro.


El 31 de diciembre falleció Francisco Mazza, producto de un ataque cardíaco sufrido el día anterior. Mazza supo ser un gran coordinador de dibujantes en las publicaciones de Héctor Torino, luego en Cielosur Editora, para las realizó diversas historietas. Posteriormente siguió en su propia editorial Edifran, con la que publicaba la recordada Las diabluras de Jaimito.